ACTUALIDAD AZULGRANA

El CSD da la razón al Barça y permite que Dani Olmo y Pau Víctor acaben la temporada

El máximo organismo deportivo estima el recurso del club azulgrana al considerar que la Comisión RFEF-Liga no es competente en este asunto y mantiene las licencias de los dos jugadores

Dani Olmo, en un partido con el Barça en Montjuïc.

Dani Olmo, en un partido con el Barça en Montjuïc. / FCBARCELONA

Marcos López

Marcos López

El CSD (Consejo Superior de Deportes) le ha vuelto a dar la razón al Barça. Y a Dani Olmo. Y a Pau Víctor, librando, como ya sucedió en enero pasado, de otro verdadero engorro a Joan Laporta, acorralado por la extraña venta de los palcos VIP del nuevo Sportify Camp Nou. Siguen, por lo tanto, inscritos ambos jugadores, que quedan a disposición de Hansi Flick, a pesar de que LaLiga emitió el pasado miércoles un durísimo comunicado en el que zarandeaba a la entidad azulgrana por esos oscuros pasos que ha trazado en la búsqueda de la financiación necesaria.

El máximo organismo deportivo estima el recurso del club catalán, entiende que la Comisión RFEF-Liga no es competente en este asunto y no entra a valorar la idoneidad del control económico de la Liga. "Se ha constatado de un modo evidente e incontrovertido a lo largo de este procedimiento, y tras atender las alegaciones de las partes, la incompetencia de la Comisión de Seguimiento para decidir acerca del visado previo, así como de la licencia solicitada por el FC Barcelona", indica la nota del CSD.

Casi en el último momento -el plazo expiraba el lunes 7 de abril- se ha conocido la decisión del CSD, que preside José Manuel Rodríguez Uribes. Y, otra vez, la política ha sido capital en un problema deportivo que está erosionando la credibilidad de la directiva de Laporta, que vive al límite, sostenida, eso sí, por la apabullante autoridad que muestra el equipo de Flick.

Joan Laporta, el presidente del Barça, en el palco de Montjuïc durante el duelo contra el Rayo.

Joan Laporta, el presidente del Barça, en el palco de Montjuïc durante el duelo contra el Rayo. / Jordi Cotrina

Hay dos Barças. Uno luminoso, divertido, sólido y eficaz, que huye en todo momento de las excusas. El de Hansi. Hay otro lleno de problemas, con dificultades económicas, dibujando negocios con personajes desconocidos y sin experiencia, envueltos de un victimismo sin fin. Es el de Laporta, precisamente la persona que avaló, y casi de forma única, la llegada del técnico alemán, cansado como estaba de las contradicciones de Xavi.

Ambos conviven pacíficamente en un hogar de alquiler, el Estadio Olímpico de Montjuïc. Y del sosiego y empatía que irradia Flick se pasa a la crispación y nerviosismo que sacude a Laporta en su despacho de las oficinas del Camp Nou.

La lesión de Christensen

Logró el dirigente en verano la inscripción de Dani Olmo aprovechando la lesión de Christensen. Por cierto, el danés no juega desde agosto. Apenas 26 minutos en Mestalla y ni rastro del excentral del Chelsea. Y nada más.

Logró el presidente, con el aval político del CSD y la ayuda de Florentino Pérez y del Madrid, según insinuó Tebas, la documentación necesaria para contar con Olmo y Pau Víctor. Y ahora, en abril, más de lo mismo. Otra cautelar para que ambos futbolistas puedan ser usados por Flick. Sobre la cornisa, pero Laporta se sale con la suya para indignación del presidente de LaLiga y de la mayoría de clubs del fútbol español.

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